lunes, 8 de enero de 2018




Víctor Redondo vio un ovni 

 

“…un poeta es, en el sentido épico clásico, un guerrero que batalla por encontrar el sentido oculto de las cosas. Es el último exponente de una dialéctica de oscilación entre luz y oscuridad para poder expresar todo lo humano, (….) la palabra del poeta se mueve entre los resplandores y las opacidades de la historia. Sus experiencias de lectura implican un itinerario, un mapa en el que se reconoce, tanto para trazar afinidades como para tomar distancias de categorías diversas: filosóficas, políticas, pero sobre todo estéticas. De allí que –de algún modo– un poeta también es todos los poetas que le precedieron. (…)”
Sebastián Ponty, Un constante palimpsesto. En Meditaciones al borde del abismo 



Los ojos de un poeta ven un objeto en el cielo
disparado desde un lugar desconocido, su destino
es un enigma, una objeción al vértigo
una saeta persiguiendo nuestros miedos
las autoridades callan, la nasa no emite criterio.

Los ojos de un poeta ven abajo del agua,
los ojos de un poeta perciben la tristeza y las pérdidas
llevadas como un lastre en ciertas miradas,
la contenida euforia, la soledad y la esperanza,
el camello cansado de pasar por el ojo de una aguja
la mancha de vino en el mantel, el bollito de papel
con un mensaje de salvación perdido para siempre
la muerte en el espejo y la ausencia del fruto en el árbol
el látigo y sus marcas, la vía desierta
y al costado una sombra que espera,
el dolor y el deseo, el fulgor de los amantes
un hombre que cae sobre el barro
el temblor de la luna en el agua.

Los oídos de un poeta escuchan
el eco de las horas aciagas que arrugan los días
un vidrio que se astilla en la ventana de una casa vacía
el roer nocturno de las palabras
una mujer susurrando que todo está perdido
el rumor de la semilla abriéndose paso
el deslizarse de un hilo de baba sobre un cuerpo desnudo,
con todo ese material dispuesto de algún modo
combinando luces y sombras, a veces
el poeta logra deslumbrar, construye una verdad
y, si quiere seguir vivo, no se instala en ella.

La mirada de un poeta reconoce distancias
desvaríos, y andanzas bajo una luna roja
la sangre mestiza de su escritura
impulsa una búsqueda de palabras
capaces de triturar significados 
y amansar relámpagos en la palma de la mano.

La lengua de un poeta nombra lo que otros callan
por ejemplo un vagabundo soñando bajo un puente
los días a la intemperie del hambre,
el poeta ve la actitud del perro y su instinto
le indica cuándo morderá la mano del amo.

Un poeta ve una bandada de pájaros
y conjetura la existencia de Dios,
luego duda, sueña con tigres
se arma de coraje y sale
a buscar su sombra
en arrabales perdidos.

Los ojos de un poeta tienen atrás
las miradas de todos los poetas anteriores
y adelante sus lentes de carey negro
el café y los titulares del diario, las marcas
en el margen de los libros que leyó,
las ciudades donde amó y dio batallas al olvido,
la visión de un poeta se sostiene
bajo el esqueleto desnudo de su paraguas
un improbable escudo contra las calamidades del tiempo.

La pestaña de un poeta cae en Tafí del Valle
y produce un temblor en un suburbio de Pekín,
los sismólogos estudian el fenómeno
y no pueden concluir una metáfora
para explicar la relación entre las fuerzas implicadas.

Mientras las tentaciones de algunos malabaristas
verbales son el brillo, la figuración y el aplauso,
los ojos de un poeta llevan encendida una señal
un disparador de utopías para andar por caminos oscuros
encrucijadas donde se detiene a escuchar
la música del silencio de una lengua de fuego.

Cuando un poeta escudriña, pispea el entorno,
levanta las cejas, establece un marco de referencia
histórico                                                      político
biográfico                                               geográfico
estético                                                  psicológico
lingüístico                                                  amoroso
las viejas rotativas se detienen
las modernas pantallas se tildan
porque un poeta, señores, es cosa seria
un poeta vuelve siempre a su divisa insobornable
sabe buscar
                    resplandores de los cuerpos amados
                    rastrear en la arena huellas
                    de los pies borrados por el viento,

para impugnar el desencanto y la agonía
abolir derrotas y trastornar certezas
persisten los poetas… y hay poesía
en contra de jueces y lacayos,
para espanto de fascistas y progres a la carta,
no por casualidad los fiscales de la nación advierten
sobre el daño a la moral y al estado de las cosas
que los ojos de un poeta bien puestos sobre el sitio indicado
y el poema resultante pueden acarrear.[1]
                                                                               




 Rafael Gabino Britez, en Variaciones de una demora (inédito)







[1] Nota del autor : algunos versos de este poema manifiestan su intertextualidad mediante paráfrasis y variaciones de otros de Víctor Redondo.

domingo, 10 de septiembre de 2017






1, el insomne

¿Quién corre en el aire frío de la madrugada?
Esos pasos de espanto persiguen
lo que ya no puede regresar.

    ¿En qué orillas arde todavía
     la memoria,
                         corazón?

A los tumbos
    anda la luz
                        buscando tu nombre
                        en las ventanas.





15, vía temperley

con las últimas sombras de la madrugada
bajamos del tren en la estación desierta
caminamos un trecho, desde lejos

vimos pasar el furgón negro
se iban con él nuestros susurros
los besos y caricias
separados (de) nuestros cuerpos

ahora extrañamos esa pasión





26, actos de habla

pregunto qué es la soledad
niego conocer el infierno
afirmás la lluvia y el bosque
las montañas y el mar
los trigales
etcétera

pegás con tres lágrimas en la pizarra
la foto sin nombre de una mujer
que te mira y te llama

refuto que haya cambiado algo
detrás del flamante decorado

agitás verbos en el viento
recojo una a una las letras ardientes
de un alfabeto calcinado

hablás para una sombra
no escuchás de qué te hablan
aviso que no iré a ninguna feria
con mi vanidad en alza

prevenís una herida
preferís no amar
(proferís insultos inútiles al cielo)

aligerás el discurso
de ripios y centauros
pedimos una birra
ponemos nombres esquivos al deseo
eludimos mencionar el ocaso de los dioses

cuando cae la noche
en el centro de la plaza
conjuramos los demonios
de la tristeza





30, correspondencias

¿Qué dirán mañana de nosotros los objetos de nuestra codicia?
¿Adónde huyó el silencio que abrigabas como a su semilla
la fruta?
¿Pudiste leer algo en la inclinación de las ramas sobre el río?

Hoy nos extraviamos en la hondura de un deseo.
Vayamos entre las palabras como quien camina sobre papel
de arroz.
La belleza es el riesgo de ir más allá de la línea de sombra.





Rafael Gabino Britez, A espaldas de la noche, Ediciones del Dock, 2017




jueves, 17 de marzo de 2016

 Abrevadero

La noche trae la sombra tenue que desdibuja tu rostro.
¿Sabe esperar aquello que perdimos?
¿Nos habla en el rumor disperso de la tarde?
¿Dentro de qué susurro?
¿Árbol, rocío, lámpara?

En las calles encendimos un fuego
con ojos de agua, de desierto y caravana
con brazos de madera resistente
construimos una felicidad imposible
en amaneceres rodeados de furia
un torbellino arrancó las puertas de la casa.

¿En la piedra cubierta de musgo se aloja una conciencia?
¿Perciben los objetos que el universo se degrada? 

Memoria
cielo negro
ferocidad donde abrevamos.

Los pájaros esquivan
la porción de tierra infame
que cubre los huesos de Videla.



Texto y fotografía: Rafael Gabino Britez © 2016
Florencia Nöllmann, Mansión Seré, de la serie Paisajes opuestos

martes, 9 de febrero de 2016


Verano del ´83

I'll never be your beast of burden
My back is broad but it's a hurting
All I want is for you to make love to me *


Sentados en el cordón de la esquina
fuimos los sobrevivientes
luego de doblar una curva peligrosa
algunos rasguños fueron nuestra suerte
otros
no volvieron
arrancados de nosotros
dejaron preguntas insoportables
               horadando la memoria

sin embargo
todo parecía inocente
bajo el azul eléctrico del cielo
        cada tormenta había sido
        hasta ese punto
        una oportunidad

después descubrimos en los parques
las sombras de siempre sobre nuestros pasos.

Sentados en el cordón de la vereda
cantábamos hasta siempre Comandante
tan lejos de su luz
I can't get no satisfaction
Jagger confirmaba su pacto con Lucifer
para delicia de la monada.

Luego de doblar una curva peligrosa
sólo queríamos alejarnos del dolor.


Texto y fotografía: Rafael Gabino Britez © 2016

* Mick Jagger y Keith Richards, Beast of burden

martes, 7 de julio de 2015





Fumarse la noche


“…estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo.”
Julio Cortázar, El perseguidor



Quién dice quién se banca la agonía de la época,
hermanos de la misma intemperie,
sólo con extender los brazos y asomar la jeta.

En la esquina encontré una sombra
se me pegó a los zapatos,
un eco me persigue desde entonces
sí, también cuando los monstruos duermen.

Mañana soy el que desvaría con la luz,
mañana , hoy apenas alcanzan mis pulmones
a capturar algo de un atenuado jolgorio
alejándose de mí .

Como otras veces, mis palabras
te parecen notas de un suicida,
no te preocupes, yo no hago eso
salvo cuando comienza el día 
y me pongo la cara de salir a la calle.

La música fluye por un túnel elástico
alguna vez la alcanzo más allá de la noche,
la abrazo y me derrumbo sobre una vía incierta 
que nos lleva y nos trae.

Abramos las ventanas para espantar a la huesuda,
después vendrán sus esbirros disfrazados de doctores 
a tomarme el pulso.

No... todavía no es la hora, nuestros cuerpos
aún dan batalla en bulevares y plazas, 
cantemos y bailemos antes de que caigan las hojas,
no querríamos andar como siluetas
errantes en la madrugada.

Dédée, acordate de aquellos días,
cuando pude traer algo de magia
para soplar lejos la resaca
del tiempo y sus engaños,
esto lo estoy diciendo mañana…
sólo me retiene acá esa luna en cuarto creciente
asomada al borde de tus ojos.






Texto y fotografía: Rafael Gabino Britez © 2015

miércoles, 31 de diciembre de 2014





Últimas noticias del último día


En nuestros sueños del futuro no imaginábamos esta densidad del cielo a punto de romper en llanto y vómitos de fuego.

Vimos reinos enteros sostenidos sobre la apropiación del tiempo y la sangre de otros.

Un hombre justo alcanza para destrozar la indiferencia que nos inyectan a toda hora desde las catedrales del miedo.

Cuatro son los vértices de un cuadro, todos entramos y salimos de él de modo intermitente entre voces que se alzan.

Tuvimos un padre
fuimos afortunados
el mundo es así
un sitio inhóspito
para la orfandad de tantos
sin brújula, perdidos
en una espera sin frutos
frente a las puertas de la ley
hoy
hace falta una rebelión
en el desierto de los tártaros
o seguiremos cosechando 
la luz de estrellas muertas.


Texto y fotografía: Gabino Rafael Britez © 2014

martes, 4 de marzo de 2014



"La dulzura de recordar el sol en la espiral del sueño
y el vano poder de haber ido tan lejos. 

Es tan extraño perdurar, oir aún 
la grave letanía de los huesos y el hechizo del mundo.

Déjame ver, déjame ver:
alguien me condujo hasta aquí y se oculta,

cubierto de grandes praderas, de climas, 
refugios baldíos, luces que brillan

en el faro donde la tierra termina."
(...)
Enrique Molina


cada sol repetido es un cometa... *

...
fugacidad 
exhalación
las cosas huyen 
no se sostienen
con letanías ni ruegos
al pie de altares destruidos
expiación 
para pagar mendrugos 
inocencia calcinada
soles rojos de la memoria

divisa errante
venir, ver, vencer
la crueldad refinada 
piedra 
hundida en el tiempo
mata sin sangre

la belleza es ir 
y morir
por una causa
el breve extravío del profeta 
y su condena

llegar, abrazarse una noche
a los sueños perdidos
hacer un cuenco con las manos
para beber 

Edipo, su oscuridad 
signo abismado

atrocidad
rebeldía
que atrae
y espanta

sino cumplido

réplica humana 
del desvarío de los dioses
...


*Luis de Góngora y Argote



Copyright © 2014 Gabino Rafael Britez  (texto y fotografía)